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Análisis sensorial / SensoExpert Lab

Un panel de catadores entrenado, sin tener que montarlo

El SensoExpert Lab es nuestro panel: un instrumento de medida, no un grupo de consumidores. Se selecciona, se entrena, se calibra y se verifica como cualquier otro aparato del laboratorio.

Cuando un cliente nos pide medir un producto, el instrumento es este.

Catadora del panel entrenado oliendo una muestra codificada durante una sesión de cata
Sesión de panel · SensoExpert Lab

Una escala que no depende de la muestra vecina

Un panel entrenado no vota: puntúa. Cada atributo se mide contra patrones de referencia conocidos —no contra las otras muestras que haya ese día sobre la mesa—, y ese anclaje es lo que convierte una impresión en un dato comparable. Es la base de la metodología Sensory Spectrum™, con la que está formado el panel.

Absoluta, no relativa
Un 6 de dulzor significa lo mismo en un yogur que en una galleta, y lo mismo este año que hace cinco. Sin ese anclaje, dos sesiones distintas no se pueden poner una al lado de la otra.
Descriptiva, no de agrado
El panel registra qué hay en el producto con independencia de si le gusta a quien lo prueba: describir y valorar son dos medidas distintas. Cómo se lee después ese perfil, atributo a atributo, está en Perfil sensorial.
Cualquier categoría, el mismo panel
Los panelistas evalúan cualquier producto de alimentación y bebidas, y no hacen otra cosa: es un panel dedicado sólo a eso. No hay que montar uno nuevo para entrar en una categoría distinta.

El instrumento se comprueba antes de cada uso

Es la parte menos vistosa del método y la que lo sostiene.

  1. Se sirven muestras de control

    Cada sesión empieza con patrones conocidos. La lectura que da el panel se compara con la que tendría que dar.

  2. Se corrige lo que se haya movido

    Si un catador se ha desplazado en la escala, se ajusta antes de tocar el producto del cliente, no después.

Un instrumento que no se mueve da series comparables: una reformulación se puede medir contra el producto de hace diez años.

Un instrumento que se ha movido no da error: da números creíbles y equivocados.

Con esa deriva, una reformulación parece haber cambiado algo que no cambió, dos plantas parecen distintas cuando fabrican lo mismo, y la serie de la categoría deja de poder compararse consigo misma sin que nada avise.

Montar un panel cuesta menos que mantenerlo

Es la decisión que suele haber detrás de la primera llamada. Un panel interno exige selección, entrenamiento y, sobre todo, calibración sostenida en el tiempo, y es en el mantenimiento donde se abandona, no en el arranque.

Montarlo dentro

Seleccionar a las personas, entrenarlas y volver a calibrarlas indefinidamente. Sale a cuenta cuando se mide de forma continua y hay dentro quien sostenga esa rutina.

Usarlo desde fuera

El instrumento está disponible cuando lo necesitas, con la escala ya calibrada y con un histórico de categoría que un panel nuevo tardaría años en acumular. Si además quieres que tu equipo mida con la misma escala, se plantea como un proyecto aparte.

¿Quieres el panel para tu categoría?

Dinos qué producto es y qué quieres saber de él. Te decimos cuántas sesiones hacen falta y qué vas a tener delante al terminar.