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Investigación de mercado / Benchmark sensorial

Tu posición en la categoría, medida y no opinada

Un benchmark sensorial pone tu producto y los de tus competidores en la misma escala, evaluados por el mismo panel y en las mismas sesiones. Dónde ganas y dónde pierdes deja de discutirse en una reunión: se lee.

No es una revisión de etiquetas ni un informe de mercado. Un benchmark responde dónde estás; por qué estás ahí es el paso siguiente y se explica entero en Mapa de preferencias.

Bol de crema de calabaza servido con un hilo de aceite, una referencia cualquiera de su categoría
Una referencia · y toda su categoría alrededor

Contra quién te comparas de verdad

El set lo define el consumidor, no el organigrama de marketing. Tres criterios lo cierran, y se aplican en este orden.

Un set mal cerrado da un informe impecable sobre una comparación que a nadie le importa.

  1. La alternativa real del consumidor

    La pregunta no es quién está en tu lineal, sino qué se lleva a casa quien no te lleva a ti. A veces es la marca de la distribución; a veces es otra categoría entera.

  2. La cobertura del espacio sensorial

    Un set útil cubre los extremos de la categoría, no sólo el centro. Si todas las referencias se parecen, no hay contra qué contrastar y todo sale «en la media».

  3. Lo que va a seguir ahí en un año

    Entra lo que vaya a seguir en el lineal, no el lanzamiento del mes: al set se le va a pedir que se repita.

Todo el set, en las mismas sesiones

Las dos mediciones por separado se hacen en cualquier sitio. Lo que convierte el conjunto en un benchmark es que caen sobre las mismas unidades: el mismo lote, el mismo panel, las mismas condiciones de servicio y el mismo orden equilibrado para todas las referencias.

Si se miden en momentos distintos o sobre lotes distintos, lo que queda es una tabla ordenada de la que no se puede sacar ninguna conclusión.

Qué es cada producto
Cada referencia puntuada atributo a atributo por el mismo panel entrenado. Es lo que permite decir en qué se diferencian los productos, y no sólo que se diferencian. Perfil sensorial →
Cuánto gusta cada uno
Las mismas muestras, codificadas, delante de consumidores que compran la categoría. Solas dicen quién gana; junto al descriptivo empiezan a decir por qué. Test de producto →
Dos referencias · los mismos ejes

Comparar sólo significa algo si las dos se midieron en la misma sesión y con la misma escala

Referencia A · continuaReferencia B · discontinua
DulzorAcidezCremosidadAroma a frutaPersistencia

Gráfico ilustrativo del planteamiento. Ninguna de las dos líneas es un producto real.

Ganar en un atributo no es ganar, si ese atributo no le mueve el agrado a nadie.

Un matiz de color o un aroma que sólo separa un panel entrenado puede ser una ventaja real, medida y comprobable, y no servir para vender. Saber antes de la campaña cuál de tus ventajas resiste que el consumidor la compruebe vale más que el informe entero.

+5.000productos probados desde el año 2000
Del dato al mensaje

Qué diferencias puedes comunicar

Una diferencia puede ser significativa, perceptible, preferida o sostenida. No son lo mismo, y sólo las dos últimas se pueden comunicar.

El salto del primer nivel al segundo no lo decide el panel: lo decide una prueba en ciego con consumidores. Tests discriminativos →

Significativa
El panel la detecta y se repite entre sesiones. Puedes afirmar: Nada todavía. El dato existe; la percepción, aún no.
Perceptible
Supera el umbral al que el consumidor la distingue en ciego. Puedes afirmar: Que hay una diferencia. Aún no que sea mejor.
Preferida
La diferencia mueve el agrado en la dirección que te interesa. Puedes afirmar: Que gusta más, con el test detrás si alguien lo discute.
Sostenida
Se mantiene en el lote siguiente y en la medición siguiente. Puedes afirmar: Que es una característica del producto, no de una tanda.

Lo que sólo se ve al medir por segunda vez

Una medición sola es una foto fija de una categoría que se mueve.

La primera medición dice dónde estás. La segunda, con el mismo set y el mismo método, dice hacia dónde va la categoría: quién ha reformulado sin anunciarlo, por dónde se desplaza el dulzor medio, qué atributo se ha convertido en la norma. Ese movimiento no se ve desde dentro de un solo producto.

Y no siempre hay que empezar de cero: en muchas categorías la línea base ya existe antes de que llames.

¿Contra quién te comparas?

Dinos la categoría y las referencias que crees que son tu competencia. Te decimos cuáles compiten de verdad contigo y qué vas a poder afirmar cuando termine.