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No hace falta que sepas qué estudio necesitas

La mayoría de los proyectos empiezan con una pregunta de negocio, no con una metodología. Cuéntanos la tuya y te decimos qué haría falta para responderla —o si no hace falta nada.

A partir de ahí el proyecto recorre cuatro fases y cruza tres áreas: el panel dice cómo es el producto, el consumidor dice si gusta y la consultoría dice qué hacer con eso.

Cuatro fases, y la primera no mide nada

Un proyecto no empieza con una muestra en la cabina, sino con una conversación sobre qué hay que decidir. Estas son las cuatro fases por las que pasa, y el orden importa más que el catálogo de métodos.

Una fase puede ser muy corta —a veces la respuesta de la primera es que no hace falta medir nada—, pero ninguna se salta.

  1. Entendemos la decisión

    Una sesión con I+D y con marketing para acotar qué hay que decidir, con qué restricciones de fórmula y en qué plazo. Es la única fase que no mide nada, y la que evita medir lo que no toca.

  2. Diseñamos la medición

    Qué método, cuántas referencias, en qué mercados y con qué muestra. Se diseña con lo que ya está medido de la categoría a la vista, y eso cambia cuántas referencias hacen falta.

  3. Ejecutamos y modelizamos

    El panel describe el producto y los consumidores dicen cuánto gusta. Los dos resultados entran después en los modelos, que es donde se estima qué pasaría con la preferencia si se cambia la fórmula.

    Modelos predictivos →
  4. Recomendamos y lo defendemos

    La medición no termina en un informe que haya que interpretar, sino en una recomendación concreta y en la conversación en la que se sostiene.

Encadenar las tres áreas sólo sirve si la medida significa lo mismo en las tres.

Eso no lo garantiza el orden de las fases. Lo garantizan tres piezas que no aparecen en el calendario de un proyecto, y cada una está contada entera en su propia página.

La escala

La puntuación de un atributo no puede depender de quién estaba en la cabina ese día. De eso se ocupan el entrenamiento y la comprobación del panel, contados enteros en su página.

SensoExpert Lab →

Las dos medidas

Una descripción y un agrado no se juntan solos: hay que medirlos sobre el mismo producto y cruzarlos después. Ese cruce tiene su propia página.

Mapa de preferencias →

El histórico

Nadie diseña un estudio ignorando lo que ya se midió en esa categoría. Qué hay archivado, y qué no lo hay, se explica aparte.

Datos e IA →

Qué acaba encima de tu mesa

Una recomendación firmada por un consultor, presentada a tu comité y sostenida con los datos que la respaldan. No un paquete de tablas que alguien de tu equipo tenga que interpretar antes de poder usarlo.

Firmada
Un consultor pone su nombre en la recomendación y responde de ella. Quién firma.
Presentada
No se envía y ya está: se presenta al comité que tiene que tomar la decisión, con las preguntas contestadas ahí mismo.
Sostenida
Con los datos del estudio detrás y con lo que ya estaba medido de la categoría, de modo que se pueda discutir el resultado y no la fuente.

Los plazos y el alcance dependen de la categoría, del número de referencias y de los mercados, así que se acuerdan en la primera fase y no antes. Seis proyectos están contados enteros: con qué pregunta entraron y qué se decidió al final. Case Studies →

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Cuéntanos tu reto de producto

Nos dices la categoría y el mercado. Te decimos cómo lo mediríamos y qué decisión permite tomar.

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