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De lo medido a la decisión de producto

Una reformulación que no puede perder al consumidor fiel, un competidor que ha entrado por debajo, un prototipo que hay que defender ante el comité. Este es el eje que convierte lo que ya está medido en la decisión, y en el argumento con el que se sostiene.

Trabajamos para una sola industria —alimentación y bebidas— desde el año 2000.

Consultor presentando los resultados de un estudio ante una pizarra con la tabla de atributos y dos gráficos
Presentación de resultados · tabla de atributos

Medir no es decidir

El panel describe el producto atributo a atributo. Los consumidores dicen cuánto gusta y a quién. Ninguna de las dos medidas dice, por sí sola, qué atributo defender cuando entra un competidor, hasta dónde se puede bajar un ingrediente, o cuál de tres prototipos merece la inversión de fabricarse.

Cruzar las dos sobre las mismas muestras es lo que saca a la luz qué mueve la preferencia, y ese cruce está contado entero en Mapa de preferencias. Aquí empieza lo que se hace con el resultado: decidir, y dejar la decisión defendible ante quien la tiene que aprobar.

Un método de catálogo no llega hasta ahí. Lo que funciona en una compañía no sirve necesariamente en otra, aunque las dos sean de esta industria.

Las cuatro líneas no son un catálogo: hay seis proyectos contados de principio a fin, con la decisión que había encima de la mesa.

Los clientes van sin nombre, porque todo se ejecuta bajo acuerdo de confidencialidad, y las cifras están tal como las reportó cada compañía.

Lo que no cambia en ningún proyecto

Dos cosas se repiten proyecto tras proyecto, y las dos salen de haber trabajado para una sola industria.

Sólo alimentación y bebidas

Trabajamos para estos mercados y para ningún otro, y el equipo viene de dentro: puestos de responsabilidad en marketing y en I+D de compañías de alimentación. Eso cambia la primera reunión, porque no hay que explicar la categoría, y cambia la recomendación, que se escribe pensando en quién va a tener que defenderla.

La historia de la compañía y quién firma cada recomendación están en Quiénes somos.

Quiénes somos →

Cuantitativo, y sólo cuantitativo

Todo lo que medimos es cuantitativo: test de producto con consumidores y análisis sensorial, con la estadística decidiendo qué diferencias son reales. El informe se diseña para sostener una decisión —optimizar, lanzar o reformular— y las recomendaciones se escriben para que I+D y marketing puedan ejecutarlas.

Del ciclo de trabajo hay dos pasos que casi nadie espera: el contrabriefing, que cuestiona la pregunta antes de medir nada, y la segunda prueba de producto, que evita que la recomendación salga sólo de una tabla.

Cómo trabajamos →

¿Qué decisión tienes delante?

Dinos qué hay que decidir y qué tienes ya medido. Te decimos qué haría falta medir para sostener la decisión y por dónde entraría el proyecto.